La colección Delirium Tremens hace referencia a los estados alterados de la conciencia. El delirio no tiene una coherencia interpretable a simple vista, pero, al poner atención, se pueden ver pasadizos e historias ocultas que surgen gracias a las emociones desbordantes que se dejan libres.
Las emociones extremas, en su estado natural, no pueden mantenerse en un solo contexto, no pueden regirse por una coherencia absoluta. Las emociones en su estado más puro son incontenibles, orgánicas y absurdas; son energías dinámicas, siempre en movimiento y sin direccionar; son un grito de sinceridad de la espesa jungla que vive en el interior del ser humano.
Esta energía dinámica se mueve en nuestro interior, se va adaptando encausando el camino según los estímulos externos que tengamos, según los contextos que le enjaulan para "equilibrar". Esto hace que direccionemos inconscientemente el sentir para sobrevivir al mundo cotidiano, que nos exige tener coherencia en nuestros sentires y en el "papel" que debemos desempeñar. Si tenemos miedo, debemos sentir el impulso de autopreservación, si estamos enamorados nos volvemos tiernos estúpidos y cuando la injusticia muerde nuestras vísceras, nos llenamos de ira que calienta nuestra sangre. Contextos que encausan la emoción. Delirium Tremens es lo que hay antes que eso. Antes de direccionar algo.
En su materia primordial, la emoción no tiene forma y tiene muchas formas al mismo tiempo. No se detiene. Es como un universo de probabilidades que existen a la vez, hasta que, por el contexto de la realidad, se traduce en una sola emoción específica para cada momento.
Delirium Tremens es emoción sin contexto, es jungla de historias a medias, miedos, amor, sabotajes y mundos oníricos. El delirio es perder el control en pos de la verdad cruda e inentendible si es que se comete el error de interpretar de forma objetiva. No. El delirio no se interpreta como una sola gran cosa, sino que se explora. Y de esa exploración es que salen pedazos de mundos e historias que jamás tendrán una coherencia unificadora, sino que serán como pequeños universos contando sus propias historias en fracción de segundos. Destellos efímeros, que aunque sean breves, evidencian realidades infinitas.


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