Centaurea Azul
(Plumones gastados, colores naturales, lapicero negro, Tiralíneas)
La princesa desapareció del castillo seguida de su compañero y amigo, el bufón. Necesitaba el consejo de su madrina, un ser dorado que habitaba en el bosque sagrado. Pensaron que nadie les había seguido, pero de entre los matorrales salieron los tres enmascarados, soldados y perros falderos del conde de la sonrisa. No había forma de escapar. El conde apareció portando en sus manos uno de sus experimentos: un ser dependiente, con ciertas habilidades potenciadas, creado para ser usado como herramienta. En este caso, el conde estaba utilizando a un ser rastreador. Era inevitable que los encontraran.
Los maleantes de la corte solo alcanzaron a ver cómo desaparecía el rostro de la madrina, devorado por la tierra, sin percatarse de que llevaba al hijo de la princesa consigo.
La princesa recordó viejos tiempos mientras el bufón la miraba con tristeza.
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