Pasé años de reflexión silenciosa y con el tiempo, pude mirar hacia dentro de mi mismo. Lo que noté cambió por completo mi perspectiva, ya que lejos de ver un mecanismo armónico que daba a luz mis pensamientos racionales, vi un universo de formas extrañas, deformes y autónomas. Como una sociedad caótica de seres independientes que hablaban entre si; Se reían, se golpeaban y mataban, sin que hubiese un objetivo o una razón. Desde entonces que he aceptado como la locura, aunque sea invisible para todos, es quien en verdad lleva el timón de éste barco

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